La discalculia puede presentarse de diferentes formas y niveles, por lo que su clasificación ayuda a comprender mejor sus causas y cómo intervenir.
Según Giordano (1978)
- Discalculia natural: Aparece al comenzar el aprendizaje matemático, con dificultades en la comprensión de números, operaciones básicas y cálculo mental.
- Discalculia verdadera: Se da cuando las dificultades iniciales no se detectan ni tratan a tiempo, consolidándose los errores y requiriendo una atención individualizada.
- Discalculia secundaria: Se relaciona con otros trastornos del aprendizaje, como dislexia, afasia o discapacidad intelectual, lo que agrava las dificultades con las matemáticas.
Otros autores amplían esta clasificación y señalan:
- Discalculia primaria: De origen neurológico, afecta directamente la comprensión de conceptos matemáticos básicos.
- Discalculia secundaria: Asociada a factores externos como traumas, dificultades emocionales o enseñanza inadecuada.
- Discalculia espacial: Relacionada con problemas de orientación y percepción espacial, provocando errores de inversión, rotación o ubicación de cifras.
Las manifestaciones en el ámbito escolar:
- Dificultad para reconocer, nombrar o escribir números.
- Uso constante de los dedos para contar.
- Inversión o confusión de dígitos (como 6 y 9).
- Problemas para identificar símbolos matemáticos.
- Dificultades para recordar operaciones básicas y signos.
- Escritura desordenada de números y problemas con la colocación en columnas.
- Confusión al leer la hora.